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Washington D.C.

Desarrollada a finales del siglo XVIII con el propósito concreto de establecerse como capital, Washington D.C. se ha convertido en el hogar de numerosos monumentos urbanos que repasan a la perfección la historia y evolución de los Estados Unidos. Además, con el tiempo ha sabido reinventarse y aprovechar esa materia prima ofreciendo una interesantísima variedad de actividades al aire libre.

Un paseo por la historia

Como ya hemos comentado en la introducción, Washington representa un museo al aire libre de la historia de los Estados Unidos, ideal para conocer la evolución de la gran potencia mundial a lo largo de la historia. Por si fuera poco, gracias a su localización y al esfuerzo de los rectores de la ciudad prácticamente todos estos monumentos son visitables de forma gratuita, cosa que nos vendrá genial a la hora de afrontar nuestro viaje. A continuación, ilustraremos los más destacados aunque todos los existentes merecen la pena ser vistos.

Uno de ellos es el National World War II Memorial, situado en el centro del National Mall rinde homenaje a los caídos en el conflicto bélico. A través de columnas de granito, el monumento simboliza la unión entre todos los estados del país y las victorias cosechadas por el ejército nacional en el conflicto. Si preferimos alejarnos del belicismo y adentrarnos en la historia del país, podemos visitar el edificio Thomas Jefferson -una bella construcción del siglo XIX que acoge muestras históricas- o los Archivos Nacionales, donde se conserva actualmente la Declaración de Independencia original amén de otros documentos históricos.

También podemos visitar algunos de los numerosos memoriales que se extienden a lo largo de la ciudad. Uno de ellos es el Jefferson Memorial, diseñado en 1925 y claramente inspirado en el Panteón de Roma. Además de la belleza del edificio en sí, merece mucho la pena el entorno en el que se encuentra, rodeado por el agua procedente de la cuenca Tidal.

El otro memorial que recomendamos visitar es el dedicado a uno de los grandes activistas pro-derechos humanos de la historia: Martin Luther King. Abierto al público en 2011, es el primer memorial dedicado a una persona de color y el cuarto honrando a una personalidad que no ha sido presidente del país. Está situado cerca del anteriormente cita Jefferson Memorial y sirve como homenaje perfecto a un personaje de su dimensión.

Disfruta del paseo

Sin duda, uno de los grandes atractivos de la capital estadounidense es andar sus calles, especialmente en verano. Durante esta época la ciudad se llena de actividades en cada rincón, siendo imprescindible para estas la participación tanto de turistas como de nativos.

Uno de los centros de estas actividades es el Rock Creek Park. Inaugurado en 1890 y situado en el noroeste de la ciudad, este espacio constituye no solo el gran pulmón de la urbe, sino también un lugar propicio para el desarrollo de eventos a lo largo del año. No solo cuenta con extensos terrenos donde podemos pasar una agradable tarde de picnic, sino que ofrece también una vasta fauna y flora que merece la pena detenerse a conocer. Por si fuera poco, en sus instalaciones contamos con campos de golf y tenis donde podemos poner en práctica nuestras habilidades...si las tenemos.

También merece la pena pasar una tarde visitando los espectaculares terrenos del National Arboretum, un museo al aire libre de más de 400 hectáreas donde podremos pasear por jardines, un museo de bonsáis, jardines de cerezos y azaleas y, sobre todo, podremos descubrir las columnas originales del Capitolio. Durante los fines de semana se desarrollan tours que nos explican todo los referente al parque.

Sin embargo, puede que queramos sofocar las temperaturas veraniegas con un refrescante baño. Entonces, debemos dirigirnos a Yards Park, situado en el barrio de Capitol Riverfront. Allí, en medio de un bello espacio verde encontramos una piscina natural donde las familias se reúnen para pasar las tardes estivales. Lo que hace especial al lugar no es solo su ambiente, sino la arquitectura modernista que dota de personalidad al lugar.

Paisaje ideal para el deporte

Seguro que a muchos de vosotros os encanta hacer deporte y lo practicáis regularmente. En puertas de un viaje como el que vais a realizar os preguntaréis ¿tendré tiempo para hacer deporte?¿Dónde podré salir a correr? Podéis estar tranquilos: Washington es una ciudad ideal para mantener la forma. Tenéis distintas opciones de ejercicio según el sitio al que decidáis acudir.

Si os apasiona montar en bicicleta, el paisaje ideal es, sin duda Gravelly Point. Situada entre el George Washington Memorial Parkway y el Mount Vernon Trail, este paseo regala unas vistas asombrosas del aeropuerto Reagan: mientras realizamos ejercicio, podemos contemplar la partida y llegada de los aviones. Además, su proximidad con el Potomac genera un clima fresco ideal a la hora de ejercitarse.

La bicicleta está genial, pero muchos podéis optar por que sean vuestras propias piernas las que os muevan. No hay ningún problema, hay un espacio para vosotros junto al canal Towpath situado en Georgetown, uno de los tramos del río Potomac que une Georgetown y Cumberland (Maryland). A lo largo de su dársena podéis poner a prueba vuestra resistencia e incluso hacer amigos, ya que son numerosos los corredores que por allí se ejercitan.

¿Y para los que prefieren muscular en lugar de los esfuerzos explosivos? También tienen su sitio, por supuesto. El lugar es Watergate Steps, una pequeña plaza con escaleras situada en las proximidades del Arlington Memorial Bridge y a la que los corredores acuden no solo a subir y bajar sus peldaños, sino a realizar estiramientos y diversos ejercicios musculares al fresco del río.

Hora de reponer fuerzas

Has estado todo el día moviendo tu cuerpo, así que necesitas parar urgentemente a comer y a recuperar parte de esa energía que has gastado a lo largo de la jornada. Washington, como buena capital que es tiene una oferta gastronómica variadísima que incluye desde la clásica hamburguesa a la cocina fusión. Cocina de todo el mundo para paladares de todo tipo.

¿Buscáis algo tradicional? Fácil; vuestro sitio es Federalist Pig. Situado en el barrio Adams Morgan, esta hamburguesería se ha convertido en todo un referente a pesar de solo llevar unos meses abierta. Su enorme variedad de hamburguesas y sandwiches y el sabor especial que le dan a la carne -usan hasta seis tipos de especias para ello- han hecho que este establecimiento viva en un constante sold out.

En Petworth, los más innovadores tienen su lugar: Himitsu. Este local ha revolucionado la cocina fusión del lugar y ha cosechado un enorme éxito en una zona típicamente familiar. Su amplio local y su política de no reservas, además de su comida lo han convertido en el lugar ideal para ir con amigos en una ocasión especial. Como plato a destacar tenemos el karaage de pollo frito, una creación original del dueño del establecimiento que, a buen seguro hará vuestras delicias.

Sin embargo, puede ocurrir que sintáis nostalgia por vuestra tierra. En ese caso, lo ideal es que visitéis Arroz, situado en Marriot Marquis. En su cocina se combinan elementos del norte de África y la Península Ibérica para crear sabores únicos que hacen las delicias de los clientes. Especialmente recomendables son sus platos de arroz con jugo de cangrejo o cochinillo.

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