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Nueva York

No cabe duda de que Nueva York se ha convertido en uno de los centros neurálgicos del mundo de la economía y el turismo mundial. Para cualquier persona que se considere curiosa y viajera, es parada obligatoria perderse por sus espectaculares avenidas y su agitada vida. Desde un viaje en metro a un paseo por el parque; todo alcanza dimensiones casi faraónicas dentro de los límites de “la ciudad de los rascacielos”.

¡Mira hacia arriba!

Si algo define a Nueva York es, sin duda, la enorme altura de sus edificios. La ciudad es una amalgama de mastodontes de hormigón que harán las delicias de los amantes de la arquitectura. Y es que la grandilocuencia es requisito casi indispensable para cualquier edificio que quiera destacar dentro de tan enormes espacios.

El primer lugar en el que vale la pena perderse es la Quinta Avenida, que vertebra la ciudad de norte a sur. Por si fuera poco, este espacio se ha convertido en el más selecto de Nueva York, hecho por el que se le conoce como la “Avenida de los Millonarios”. En ella se encuentra el Flatiron Building que, fundado en 1902 fue el primer rascacielos de la ciudad. Además, si somos generosos y queremos hacer compras que despierten la envidia de propios y extraños, podemos pasar por alguna de las tiendas de lujo que copan esta arteria principal de la ciudad, como son las de Armani o Cartier.

Otro edificio que tenemos que visitar cuando pisamos Nueva York es el Empire State, que con sus 381 metros fue el edificio más alto del mundo entre 1931 y 1972. En su momento supuso un enorme logro, no solo por su altura sino también por la rapidez en su ejecución: 410 días duró la obra. El trabajo de más de tres mil obreros lo hizo posible.

Por si fuera poco, el edificio cuenta con dos miradores que han recibido a más de cien millones de turistas desde su inauguración. Las colas para acceder a ellos pueden generar una espera que supera la hora de duración, por lo que conviene estar en las proximidades del edificio desde bien temprano.

Después de haber visitado el techo de la ciudad, quizás os apetezca sentiros como auténticas estrellas de cine. Es hora, entonces, de visitar lo que hoy día supone una de las grandes imágenes de Nueva York en el mundo: Times Square. En ella encontraremos todo lo que podamos imaginar: desde teatros hasta museos; desde restaurantes a tiendas de ropa. Todo, rodeado por enormes pantallas gigantes que anuncian los eventos más próximos y publicitan a las empresas más importantes del planeta.

Lo más curioso de este lugar, sin embargo, no es su presente sino su pasado. Hasta los 90, Times Square fue un foco de delincuencia. En sus calles se agolpaban drogradictos y ladrones que hacían del lugar un sitio a evitar. Sin embargo, la llegada de Rudolph Giuliani a la alcaldía -entre 1994 y 2002- llevó consigo un lavado de cara a la zona que lo ha transformado en lo que es hoy, un atractivo vital de la vida neoyorquina.

Por último, toca visitar el World Trade Center y el memorial del 11-S que se encuentra a sus pies. Abierto en 1973 como símbolo de poder de la economía norteamericana, aquí se encontraban las Torres Gemelas, derribadas el 11 de septiembre de 2001 en uno de los atentados más escalofriantes de la historia contemporánea. La zona tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad tras el suceso y, en homenaje a todos aquellos que perecieron en él se construyó el memorial que hoy ocupa el espacio de aquellas torres que representaban en sí mismas el orgullo americano.

Vade retro, fast food

En este punto, después de andar y conocer los rascacielos neoyorquinos lo fácil sería parar a comer una hamburguesa o un perrito caliente. Total, estamos en Estados Unidos, ¿qué puede haber más típico? Sin embargo, si queréis probar algo distinto, hay numerosos sitios donde encontraréis vida más allá de la comida rápida.

Por ejemplo, podéis visitar Little Owl, en Bedford Street. Situado en el edificio donde se rodó la célebre sitcom 'Friends', este local es conocido por su carta tradicional y su ambiente relajado y clásico, totalmente alejado de los habituales restaurantes chic de la ciudad. Los platos más destacados del lugar son los canapés de albóndiga y la chuleta de cerdo con alubia al parmesano y diente de león.

Si sois menos tradicionales y amáis la fusión culinaria, Fatty Crab es vuestro sitio. Situado en Hudson Street, este restaurante combina las culturas asiática y occidental para crear platos de estilo singular. Así, son muy recomendables sus pork buns -bollos rellenos con cerdo a la barbacoa- o su sopa Wonton, tremendamente famosa en el lugar.

Si no estáis para muchas innovaciones y preferís la clásica e infalible conexión hamburger+potatos pero no queréis acabar en las franquicias habituales, vuestro lugar es Shake Shack. La calidad de los alimentos que se usan en el establecimiento es excepcional -muy superior a las de las cadenas más conocidas- y su precio es realmente bueno. Para muchos, la mejor hamburguesería de la ciudad.

Capital del arte

Si Nueva York es una de las urbes más importantes del mundo, no es solo por sus rascacielos o por su comida. La cultura y el arte toman un espacio vital dentro de los atractivos que ofrece la ciudad dando opciones a todo tipo de públicos, desde los más clásicos hasta los que gustan de tendencias más rompedoras y originales.

Por ejemplo, parada obligada es el Metropolitan Museum si queremos tener contacto con arte de todas las partes del mundo y de distintos momentos históricos. Fundado en 1872 tomando como base la colección privada de Robert Lee Jenkins, actualmente ocupa un lugar entre los diez museos más visitados del mundo recibiendo a más de seis millones de visitantes cada año. Entre sus paredes podemos encontrar obras de pintores de relumbrón como Rembrandt o Monet, además de una joya que, como tal sale poco a la luz: el templo egipcio de Dendur totalmente reconstruido.

Otro lugar imprescindible para visitar es The Frick Collection, uno de los museos más importantes y a la par, más desconocidos de Nueva York. Además de su enorme colección, que cuenta con obras de artistas de la talla de El Greco o Goya, el otro gran atractivo del museo es su propia localización: la mansión del magnate de acero Henry Clay Frick, construida entre 1913 y 1914. Además de las pinturas, durante la visita recorremos todas las estancias de la vivienda. Sin duda, un lugar que no os podéis perder.

Por último, los amantes del arte contemporáneo encuentran su espacio entre las paredes del MoMA, el museo más importante del mundo en su estilo. Fundado en 1929, acoge obras de Van Gogh, Picasso o Miró, además de ser el primer museo del mundo en considerar como arte a los videojuegos, motivo por el que han adquirido el código fuente de juegos como Pac-Man o Tetris. Además de todo ello, también podemos encontrar obras de diseño gráfico, fotografía, arquitectura o cine.

Más allá de las luces

Llegados a este punto, muchos os estaréis preguntando: ¿cuándo nos va a hablar de la Estatua de la Libertad? Tranquilos, chicos: este es vuestro momento. Porque aparte de todo lo que hemos dicho, hay algunos atractivos más en Nueva York que merece mucho la pena conocer y para hacerlo, contamos con varios tours que podemos contratar y que nos mostrarán al detalle todos los rincones de la ciudad.

Uno de ellos es “Contrastes de Nueva York”, que nos llevará durante algo más de cuatro horas a pasear por las calles de Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn. Visitaremos los edificios Trump, Fort Apache, el parque Flushing Meadows o el Queens Museum para acabar en China Town y empaparnos de la cultura asiática tras cruzar el Puente de Manhattan.

Para rematar nuestro recorrido por “la ciudad que nunca duerme”, visitaremos quizás el emblema más importante no solo de la ciudad, sino del país: la Estatua de la Libertad. Partiendo desde el embarcadero de Battery Park, llegaremos a Liberty Island mientras hacemos un recorrido por su historia y toparnos con la icónica efigie. Ya en su interior, tenemos un museo donde conoceremos su evolución desde que los franceses, allá por 1886 obsequiaran al país norteamericano con la misma con motivo del centenario de su independencia. Desde el pedestal de la escultura podremos disfrutar del impresionante skyline de la ciudad antes de partir hacia Ellis Island donde visitaremos el Museo de la Inmigración, que recoge la vida de los trabajadores extranjeros durante los siglos XIX y XX.

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